Maria Isabel Pocoví Mas.

Me fascina la libertad.

Aunque sé que tiene un precio, y no siempre bajo.
Un precio que no todos desean pagar, ni muchos están preparados para asumir.

Cuanta más libertad conquistas, más incomodas a quienes viven en la otra polaridad.

Curiosamente, debería ser al revés:
Si alguien se siente atrapado por una situación o entorno -ya sea en el ámbito familiar, laboral, social o cualquier otro-, lo lógico sería que hiciera lo posible por liberarse.

Pero la mayoría de las veces no sucede así.

Lo que no exige esfuerzo, valentía ni coherencia nos entretiene y hasta nos gusta…
Pero en cuando hay que comprometerse, enfrentar miedos o sostener dolor, ya no resulta tan atractivo.

Quien vive en la dependencia emocional y/o económica, aunque disfrute de cierto bienestar externo, suele quedarse en un punto peligroso:

  • Ni se atreve a ir a por más.
  • Ni tiene la fuerza interior suficiente para sostenerse por sí mismo.

Desde ahí, todo lo que implique Autoliderazgo —poner límites, saber decir “no”, dejar de vivir como te gustaría por miedo al rechazo, liberarse de ataduras, etc.— se percibe como una amenaza.

Y es más fácil refugiarse en excusas, adicciones o resentimientos que hacerse cargo de uno mismo. He recorrido esta ruta del bakalao existencial durante muchos años.
Ese camino, a la larga, genera mucha insatisfacción, falta de congruencia y desvalorización, entre otros síntomas.

Liderar tu vida implica mirar de frente tus sombras y miserias, reconocerlas y no huir de ellas.


Comprometerte a construir la mejor versión de ti mismo, y aceptar el precio de esa transformación, sin quejarte a cada paso del camino mientras te atragantas con tu propio moco.

De esto te hablo cada día en mis mensajes: con toques de humor ácido, a veces; con conocimiento útil y con la motivación propia de quien cree firmemente en la superación, siempre.

Tengo muy claro que no hay nada más espiritual que aprender a gestionar tus emociones y dirigir tu mente. Eso sí es un verdadero paraíso terrenal. Y sin independencia económica no hay Liderazgo, ni libertad ni espiritualidad bien entendida.

Porque no somos solo materia: somos energía y conciencia.
Y quien sabe liderar su vida sabe también manejar su energía, elevarla, sostenerla y expandir su conciencia para evolucionar y no estancarse.

Esa es la misión de estar aquí, para muchos de nosotros: evolucionar.

Y para lograrlo, necesitamos revisar y actualizar conceptos, liberar narrativas heredadas y dejar de vivir desde significados que nos limitan más de lo que nos damos cuenta.

En este juego no se escapa nadie: a veces los límites que necesitamos poner son con padres, otras con hijos, parejas o exparejas, amigos, jefes o vecinos.

Y cuando empiezas a cortar el bacalao, muchos desaparecen sin dejar rastro. No es injusto, es una realidad que es necesario comprender, respetar y bien integrar a nivel biológico para no quedarte en la primera estación de tren y más jodido que al principio del VIAJE, es decir, no pasar de Tirano cuando tu lo que has contratado es todo el recorrido del Bernina Exprés

Quien aprende a liderar bien su vida no abusa ni se deja abusar.

Se sabe fuerte, independiente y capaz.

Si esto resuena contigo, quédate. Si prefieres vivir desde la dependencia y el conformismo, sigue tu camino.

Aquí encontrarás propuestas varias, herramientas y CONOCIMIENTO COMPRIMIDO en viajes auditivos y visuales que voy a promocionar para que los adquieras, y lo voy a hacer cada dos por tres, porque es lo que una mente crítica, mordaz e incrédula pero muy creativa y con sentido trascendental de la vida en este cuerpo humano -como yo-, hubiese querido encontrar a su paso por San Moritz antes de llegar a Chur -la última estación del recorrido del Bernina Exprés-

Con la misma narrativa de siempre solo se sobrevive, para ser feliz hay que remodelar el edificio completo.

¿Empezamos por la fachada?

Carrito de compra
Scroll al inicio
Verificado por MonsterInsights